La situación en esa planta se agravó dado que los otros dos reactores “se encuentran totalmente secos, sin sistema de refrigeración para las barras de combustible”, por lo que Japón pidió asistencia a los Estados Unidos para poder enfriarlos, indicó la agencia local Kyodo.
La explosión, que dejó once heridos -siete trabajadores de la central y cuatro militares- no fue nuclear sino química por una acumulación de hidrógeno, aseveró el gobierno.
Las autoridades rusas dijeron hoy que esperan constatar “la verdadera magnitud” de la situación nuclear japonesa y Austria pidió realizar “test de estrés” a las plantas instaladas en Europa, reportaron agencias internacionales de noticias.
También aseguró que no se había dañado al reactor ni generado una fuga masiva de radiación, ya que los niveles de radiactividad en torno a la central “no parecían haberse disparado demasiado tras el accidente”, según Kyodo.
No obstante, el estallido “pudo haber causado daños a cuatro de las bombas anti-incendios que estaban preparadas para enfriar los reactores a través de la inyección de agua de mar”, según la Agencia para la Seguridad Nuclear de Japón.
A 17 militares estadounidenses que colaboraban con helicópteros en tareas de asistencia en la provincia de Miyagi, la más afectada por el sismo, se le detectaron síntomas de radiactividad de bajo nivel, por lo que suspendieron las tareas, inclusive las operaciones del portaaviones de propulsión nuclear Ronald Reagan.
La explosión, que dejó once heridos -siete trabajadores de la central y cuatro militares- no fue nuclear sino química por una acumulación de hidrógeno, aseveró el gobierno.
Las autoridades rusas dijeron hoy que esperan constatar “la verdadera magnitud” de la situación nuclear japonesa y Austria pidió realizar “test de estrés” a las plantas instaladas en Europa, reportaron agencias internacionales de noticias.
También aseguró que no se había dañado al reactor ni generado una fuga masiva de radiación, ya que los niveles de radiactividad en torno a la central “no parecían haberse disparado demasiado tras el accidente”, según Kyodo.
No obstante, el estallido “pudo haber causado daños a cuatro de las bombas anti-incendios que estaban preparadas para enfriar los reactores a través de la inyección de agua de mar”, según la Agencia para la Seguridad Nuclear de Japón.
A 17 militares estadounidenses que colaboraban con helicópteros en tareas de asistencia en la provincia de Miyagi, la más afectada por el sismo, se le detectaron síntomas de radiactividad de bajo nivel, por lo que suspendieron las tareas, inclusive las operaciones del portaaviones de propulsión nuclear Ronald Reagan.